Real Hearing. Tan real como en el tribunal


En Santiago Estrada (VELAE LEGAL GROUP) reconocemos el perfil de un joven abogado reconocido en los últimos años por directorios internacionales tanto por su proyección, como en el área de Litigación. Estrada nos acerca a la realidad actual que percibe del arbitraje en España y a las tendencias que puede seguir el sector para cubrir las necesidades que plantean las empresas.

  • Próximas tendencias del arbitraje en los próximos años:

Se tiende claramente, sobre todo por las medianas y grandes empresas, a introducir cláusulas arbitrales en sus contratos para la resolución de los conflictos. Hoy día las empresas requieren procedimientos y métodos sencillos y ágiles en el desenvolvimiento normal de su actividad, de ahí que la innovación tenga como uno de sus fines principales buscar esa agilidad en los procesos que en buena medida es lo que le permite a la empresa seguir ofreciendo a la clientela sus bienes o servicios en unas condiciones aceptables respecto a sus competidores. Por eso, la resolución de conflictos ha de tener necesariamente esa característica de agilidad, que en la actualidad es imposible encontrar en la jurisdicción ordinaria. De ahí que en los próximos años aumentarán significativamente los arbitrajes.

  • ¿Arbitraje ad hoc o institucional?

El arbitraje institucional es el más utilizado dada la facilidad que permite en cuanto al tratamiento de las cuestiones formales y más puramente procesales, al estar administrado por organismos especializados en la materia, que se encargan de llevar a cabo todos los trámites formales, como notificaciones, etc..

Desde luego, aunque las partes tengan que abonar normalmente una tasa para cubrir esos gastos, se trata de un valor añadido, por la facilidad en cuanto a la tramitación de todas las cuestiones propiamente administrativas.

  • Arbitraje frente a jurisdicción ordinaria:

La especialización de los árbitros, que generalmente son expertos en la materia sobre la que van a dirimir, puesto que en prácticamente todas las cortes de arbitraje las listas de los árbitros suelen estar clasificadas por materias. Así, por ejemplo, en un arbitraje en el que se dirime sobre un determinado contrato de franquicia, el árbitro va a ser un profesional experto en franquicias, lo cual supone una ventaja cualitativa muy importante frente a la jurisdicción ordinaria, en el que ese mismo conflicto lo resolvería probablemente un juez sin esa especialización, ya que además de ese asunto deberá resolver otros sobre testamentaría, arrendamiento, consumidores, etc.

Esa especialización, además, va a suponer que las decisiones del árbitro estén generalmente muy bien fundadas, evitando así una segunda instancia, y redundando de nuevo en una mayor agilidad frente a la jurisdicción ordinaria.

Una de las causas que puede llevar a una empresa a rechazar el arbitraje es el alto coste económico frente a la alternativa de la jurisdicción ordinaria.

  • Sobre el arbitraje en España…

En líneas generales creo que está en un buen momento ya que los métodos alternativos de resolución de conflictos, frente a la jurisdicción ordinaria, dada la saturación y hasta en muchas ocasiones el colapso que sufren los Tribunales que hace que los procedimientos judiciales se eternicen, son instrumentos cada vez más utilizados por las empresas, que requieren procedimientos ágiles a la hora de dar solución a las disputas que pueden plantearse en el devenir normal de su actividad.

  • ¿Mediación y/o arbitraje para las empresas?

En primer lugar, aunque tanto la mediación, como el arbitraje son métodos alternativos de resolución de conflictos, hay que puntualizar que se trata de dos medios distintos y que se utilizan para fines distintos.

Por un lado, la mediación es un método que puede ser muy útil en las fases previas al surgimiento de la disputa como tal, dado que la función del mediador consiste en acercar a las partes, favoreciendo el acuerdo, y por tanto sirve para desatascar aquellas situaciones que de lo contrario podrían derivar en un conflicto mayor. Pero ni el mediador tiene obligación de resolver el conflicto ni las partes están obligadas a acatar su decisión, sino que son libres de llegar a un acuerdo o no.

El arbitraje, en cambio, es un método de resolución de disputas equivalente prácticamente en todo (a salvo, obviamente, de que quien resuelve no es juez sino un árbitro) a la jurisdicción ordinaria. El árbitro entra a resolver el litigio y las partes deben someterse a lo que diga el laudo que, además, tiene efectos ejecutivos como cualquier sentencia judicial.

Por lo tanto, aunque se trata de dos métodos paralelos, que en principio sirven para cosas distintas, en muchas ocasiones pueden complementarse uno al otro.

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