Elina Mereminskaya, socia de Wagemann | Abogados & Ingenieros, analiza brevemente una sentencia reciente de la Corte Suprema de Chile que otorga el reconocimiento a un laudo de un arbitraje administrado en Alemania. Según la abogada: “la sentencia reseñada es una de las sentencias más positivas para el desarrollo del arbitraje internacional de aquellas que han sido dictadas por la Corte Suprema de Chile”.

Con fecha de 19 de julio de 2021, la Corte Suprema de Chile otorgó el reconocimiento a una sentencia arbitral dictada por el Tribunal Arbitral de la Asociación Registrada Waren-Vereins der Hamburger Börse e.V (Caso Nº 104.262-2020). La sentencia resulta grata para la comunidad arbitral por varios motivos, siendo los más relevantes reseñados a continuación.

Primero, la Corte confirma que las normas de la Ley Nº 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional (idéntica a la LMA UNCITRAL) priman sobre las disposiciones del Código de Procedimiento Civil (CPC) que regula el reconocimiento y la ejecución de las sentencias pronunciadas por tribunales extranjeros en términos generales. Así, la sentencia indica que: “los artículos 35 y 36 de la Ley Nº 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional, que rigen el reconocimiento y ejecución de los laudos arbitrales dictados en el extranjero, son normas especiales que priman respecto de las generales y cuyos preceptos son similares a los establecidos en las disposiciones de la Convención de Nueva York y en la que la primera, por lo demás, se inspiró para su dictación, tanto, que son el reflejo del artículo IV y V de esta Convención, respectivamente.”

Segundo, la compradora chilena que se opuso al exequátur invocó la falta de reciprocidad entre Chile y Alemania, un factor que potencialmente podría haber sido tomado en cuenta bajo las normas del CPC. La Corte Suprema rechazó este argumento señalando que “aquello deberá ser desestimado desde luego, pues al caso se aplican las disposiciones especiales contenidas en la Ley Nº 19.971 en consideración a la calidad internacional del arbitraje acordado, conforme el artículo 1 Nº 1 y 3 de la ley citada. En consecuencia, cualquiera sea el país en que este laudo se haya dictado es reconocido como vinculante en Chile si cumple con los presupuestos que contemplan los artículos 35 y 36 de esa normativa, los que por lo demás, constituyen una repetición de lo pertinente del Convenio de Nueva York y que en armonía con ella vienen a constituir una reglamentación interna más flexible. Un estatuto así concebido, como expresa alguna doctrina, se condice con las exigencias del tráfico comercial  internacional y la necesidad de una solución alternativa de las contiendas de este tipo, en que la aludida ley vino a mejorar, flexibilizar y modernizar aquella legislación contenida en nuestra codificación de antiguo, con el
 objeto de ponerla al día en relación a las exigencias que en la actualidad presenta dicha disciplina.”

El pasaje reproducido indica también que la Corte se abre a aplicar el principio de la normativa interna más favorable, subyacente en el artículo VII de la Convención de Nueva York.

Tercero, la Corte confirmó la eficacia de un acuerdo arbitral que no estaba firmado por la demandada chilena. La sentencia hace referencia explícita al artículo 7 de la Ley 19.971 y se pronuncia favorablemente sobre la eficacia del acuerdo arbitral compuesto por una orden de compra firmada solo por una de las partes y aceptada por la demandada a través de correos electrónicos.

Cuarto, el máximo tribunal chileno confirmó que no procedía exigir emplazamiento personal de la demandada en el arbitraje y que las comunicaciones por servicios de courier -de cuyo envío y recepción existía constancia en el caso- cumplían con el estándar de “debida notificación”.

Quinto, la Corte sostuvo que la rebeldía de la parte no podía ser vista como una falta de la oportunidad de hacer valer sus derechos. La sentencia señala “que las razones que hayan impedido hacer valer los derechos de un litigante no pueden emanar de su simple voluntad de mantenerse rebelde, sino que deben fundarse en circunstancias que dificulten gravemente tal derecho, a lo que se añade que conforme al tenor de la normativa en que asila su oposición correspondía a su parte demostrar aquello que invoca”.

Sexto, la vendedora chilena que se oponía al exequátur sostenía que habría existido una supuesta infracción al Orden Público chileno indicando que “el Tribunal Arbitral aplicó una norma alemana que permite la anulación de la compraventa cuando hay minusvalía superior al 10% del precio de mercado de la mercadería conforme al contrato vigente a la fecha respectiva” lo que a su juicio “corresponde a una hipótesis de nulidad del contrato no prevista en la legislación chilena.”

La Corte Suprema rechazó el argumento de la parte chilena señalando “que constituye una cuestión de fondo que no resulta propia de este procedimiento.”

Por último, la vendedora alegó que el fallo arbitral no había sido aprobado por un Tribunal superior del estado sede del arbitraje, incumpliéndose con ello las normas de los artículos 245 Nº 4 del CPC y artículo 423 Nº 4 del Código de Derecho Internacional Privado (Código de Bustamante), que exigen la condición ejecutoriada de la sentencia que se pretende cumplir.

la sentencia reseñada fortalece el régimen aplicable a este mecanismo

Si bien la condición de “doble exequátur” debería considerarse erradicada ya con la aprobación de la Convención de Nueva York, la jurisprudencia anterior del máximo tribunal chileno y sus referencias al CPC, generaban dudas sobre la postura de la Corte. En esta oportunidad, el máximo tribunal clarificó que la constancia de la condición ejecutoriada de la sentencia no era necesaria, siendo suficiente acompañar el original del laudo o copia autorizada de éste.

Indudablemente, la sentencia reseñada es una de las sentencias más positivas para el desarrollo del arbitraje internacional de aquellas que han sido dictadas por la Corte Suprema de Chile y llega a fortalecer el régimen aplicable a este mecanismo.

Breve sobre el conflicto

El 30 de julio de 2019, un Tribunal Arbitral de la Asociación Waren-Vereins der Hamburger Börse e.V. dictó laudo que condenó a Exportadora y Comercializadora Las Tinajas Ltda, a pagar US 63.617,40, más intereses y costas, a Sociedad Comercial Alemana I. Schroeder KG. (GMBH & CO).

Las partes celebraron un contrato en 2018, para la entrega de 120.000 kg de uva tinta apirina (sin pepita) de la variedad Crimson, congelada mediante el método “IQF blue grapes with skin, seedlessm variety Crimson”, y en aplicación del contrato, Las Tinajas emitió una serie de facturas. Tras la recepción de las uvas, éstas fueron reclamadas por I. Schroeder KG., pero la chilena no recogió la mercadería reclamada ni restituyó el precio de la compraventa.

Peritos concluyeron que la mercadería estaba ácida y fermentada, frutas dañadas, partidas, descompuestas y manipuladas, no aptas para su comercialización ni para el consumo humano.

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