Real Hearing. Tan real como en el tribunal


Carlos Eugenio Jorquiera Malschafsky cursó estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre los años 1957 y 1961.

En 1962 fue nombrado profesor ayudante de Derecho Procesal y, posteriormente, designado profesor-ayudante de Derecho Económico, recibiendo su título de abogado en enero de 1964. Dos años más tarde, Jorquiera ingresó al Instituto Superior de Comercio de Chile, donde estudió contabilidad, recibiendo en el año 1970 el título profesional de Contador Público con especialidad en Auditoría; y en 1980 recibió el título de Profesor Titular de Derecho Económico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. En 1995, fue becado por la “Organización de Estados Americanos” en la Universidad de Georgetown de Washington, en el programa sobre “Inversión Extranjera en Latinoamérica”.

Carlos Jorquiera es miembro titular y director del International Bureau of Chambers of Commerce (IBCC) de la Cámara de Comercio Internacional de París y del Comité Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial, CIAC. Jorquiera es socio principal del Estudio jurídico “Jorquiera & Rozas” y Cónsul Honorario de Jamaica en Chile

En el año 1992, Carlos Jorquiera ejercía el mandato de presidente de la Cámara de Comercio de Santiago y ese mismo año fundó el “Centro de Arbitraje y Mediación de Santiago –CAM Santiago-“, institución de referencia en Chile que acumula más de 2.000 casos de arbitraje sometidos a su administración a lo largo de estos años, que han involucrado a más de 3.000 empresas y estudios jurídicos.

¿Cuál es, en términos generales, la situación del arbitraje doméstico en Chile?

De gran relevancia, debido a que un número creciente de empresas privadas, cualquiera que sea su tamaño, prefieren someter la decisión de sus conflictos legales con alguna complejidad, a la competencia de tribunales arbitrales y ello, debido principalmente al exceso de trabajo que tienen los tribunales de justicia de nuestro país.

Como consecuencia de ello, se han sometido a esta fecha a la competencia del “CAM Santiago” aproximadamente 2.650 litigios, de los cuales, se ha publicado una selección de laudos arbitrales que fueran dictados entre los años 2009 a 2014, por árbitros del “CAM Santiago”, los cuales constan en seis tomos de jurisprudencia debidamente editados con anterioridad.

¿Y su posicionamiento en relación con el arbitraje internacional?

En mi opinión, no son comparables ambos tipos de arbitraje, debido a que, como ocurre mayoritariamente en el mundo, aquellos juicios en los que intervienen partes de distinta nacionalidad, son derivados mayoritariamente a centros internacionales de arbitraje o a tribunales situados en países diferentes al de radicación de uno o más de los litigantes.

Con todo, hay que precisar a este respecto que con fecha 9 de septiembre de 2004, se publicó en nuestro país la “Ley Nº 19.971, estableciendo normas sobre “Arbitraje Comercial Internacional“, la que se aplica únicamente “si el lugar del arbitraje se encuentra en el territorio nacional”.

En relación a la materia recién mencionada, podemos compartir con el lector de este trabajo que tenemos conocimiento de que, a esta fecha, ha ido aumentando la celebración de pactos arbitrales entre partes chilenas y extranjeras, que han optado por acceder a la jurisdicción arbitral prevista en la ley chilena, en aproximadamente 150 casos y, como muestra de ello, podemos mencionar a seis o siete casos que ya se están ventilando en nuestro Centro de Arbitraje, sin resultados finales a esta fecha.

Brevemente, ¿podría acercarnos, de una manera general, al sistema legal vigente en Chile que regula el arbitraje tanto nacional como internacional?
En líneas generales, nuestro sistema legal relativo al arbitraje se encuentra regulado principalmente en los siguientes cuerpos legales:

  • Código Orgánico de Tribunales, aprobado en el año 1903, que se refiere en líneas generales al poder judicial y la administración de justicia;
  • Código de Procedimiento Civil, aprobado en el año 1943, que rige en general el procedimiento de las contiendas civiles entre partes;
  • y la Ley Nº 19.971 sobre Arbitraje Comercial Internacional, publicada con fecha 29 de septiembre de 2004.

En relación con el Centro Iberoamericano de Arbitraje, CIAR, del que CAM Santiago es uno de los socios ¿cree que es una iniciativa bienvenida en la sociedad empresarial chilena?

Pensamos que así debiera ser, en la medida que CIAR acredite la calidad de sus servicios con ejemplos concretos, entre ellos:

  • su independencia,
  • escogimiento de árbitros capaces,
  • excelencia de sus sentencias,
  • respeto de los plazos pactados por las partes,
  • publicación de su jurisprudencia
  • y contribución al mejoramiento de la doctrina arbitral.

Nuestro país posee una economía muy abierta y en general, las empresas chilenas no tienen restricciones sobre escogimiento de una sede arbitral ubicada en el extranjero, salvo el caso de nuestras empresas públicas, que tienen una serie de restricciones legales a ese respecto.

¿Cuáles cree que son los principales retos que ofrece una institución integrada por socios que, aún con lazos culturales próximos, pertenece a un total de 18 países?

En lo que dice relación con una institución dedicada a la administración de casos arbitrales, la expresión “pertenencia a determinados países” no nos debería inquietar en la medida en que se desempeñe con independencia y calidad de sus servicios, lo que debe ser respaldado por un directorio y/o profesionales y trabajadores independientes

En otro orden de ideas, el concepto de “pertenencia a determinados países” es relativamente simbólico, dado que la misión de una institución internacional de arbitraje es impartir justicia con independencia y equidad, beneficiando a toda la sociedad, sin importar la nacionalidad de las partes en conflicto.

Cualquiera debilidad o descuido en esta materia, que le reste independencia al tribunal arbitral de que se trate, implicará irremediablemente su desprestigio, de lo que le será difícil recuperarse.

A su juicio, ¿cuál es la situación del árbitro iberoamericano en el contexto internacional?

No estimo prudente hablar de “razas arbitrales” en esta materia de arbitraje internacional dado que, según mi experiencia, hoy prevalece en la mayoría de los casos arbitrales el “currículum vitae” e independencia de un árbitro sobre otras consideraciones.

Con todo, tengo dudas de que en una contienda legal entre empresas europeas, las parte involucradas nombren a un árbitro de otro continente y, anticipadamente, doy mis excusas si estoy equivocado en esta suposición.

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