Recientemente la Corte Suprema de Chile, en la causa “Morgado con Itaú Corpbanca”, Rol N° 33.368-2020, dictó una sentencia que tiene especial relevancia para el mundo del arbitraje. En esta sentencia, la Corte reconoce la validez y aplicación, en el sistema de arbitraje nacional, de los principios de Autonomía de la Voluntad, Kompetenz-Kompetenz, y el de Separabilidad. Por Felipe Valenzuela Quiros*.

El fondo de la causa es el siguiente: Una empresa demanda la nulidad de un contrato de arrendamiento ante los tribunales ordinarios de Chile. Al contestar la demanda, la parte demandada presenta excepción de incompetencia del tribunal, ya que, el contrato cuya nulidad se solicitaba, contenía un convenio arbitral. El tribunal de primera instancia acoge la excepción de incompetencia del tribunal, y la Corte de Apelaciones confirma la sentencia de primera instancia.

Ante esto, la parte demandante presenta un recurso de casación ante la Corte Suprema, argumentando que la acción presentada tendría como finalidad la nulidad de un contrato que contiene una cláusula arbitral, y, en consecuencia, no podría ser conocida por alguno de los jueces árbitros que se designan en el contrato, ya que se estarían pronunciando sobre su propia competencia, lo que vulneraría el principio de un debido proceso. Sostiene que la Corte de Apelaciones se habría equivocado al dar validez a una cláusula arbitral y permitir que el juez árbitro conozca de la nulidad del contrato, ya que esto significaría que el árbitro podría pronunciarse sobre la validez de su propio nombramiento.

Para resolver el asunto, la Corte Suprema recurre a tres principios fundamentales del sistema de arbitraje internacional, les da validez, y los hace aplicables al sistema de arbitraje nacional chileno. Estos principios son los de Autonomía de la Voluntad, Kompetenz-Kompetenz, y el de Separabilidad.

Respecto del principio de Autonomía de la Voluntad, la Corte Suprema sostiene:
“Que a diferencia de lo que ocurre con la justicia ordinaria, la jurisdicción arbitral nace únicamente cuando las partes de una relación jurídica expresan su voluntad de someterse al juzgamiento de un árbitro. Es preciso recordar que el arbitraje voluntario se diferencia del arbitraje forzoso en la fuente u origen. Es así como en el arbitraje forzoso la jurisdicción del tribunal arbitral emana de la ley, pero en el caso del voluntario la jurisdicción del tribunal proviene de las partes, específicamente del convenio arbitral, que es el acuerdo de voluntades para someter un asunto a la justicia arbitral, sacándola de la competencia de los tribunales ordinarios o especiales. En nuestro derecho el convenio arbitral puede provenir de dos actos: del contrato de compromiso o de la cláusula compromisoria”

De esta forma, la Corte Suprema refuerza la doctrina según la cual el arbitraje es un sistema de resolución de controversias cuyas raíces se sostienen sobre el principio de la autonomía de la voluntad, siendo las partes libres de someter la resolución de sus disputas a la jurisdicción de un árbitro.

Habiendo el tribunal, de primera instancia, verificado la existencia de un convenio arbitral dentro del contrato cuya nulidad se solicitaba, la Corte Suprema de Chile hace aplicable el principio de Kompetenz-Kompetenz, resolviendo:

“[R]esulta indiscutible que las partes pactaron una cláusula compromisoria, radicando así la competencia para conocer de una demanda de nulidad o validez del contrato en un juez árbitro. Si bien el recurrente plantea que un árbitro no puede conocer de la nulidad de un contrato que contiene la fuente de la que emana su competencia, su alegación se contrapone a dos principios que recoge la doctrina, conocidos como “Kompetenz-Kompetenz” y autonomía del convenio arbitral, los que comparten un objetivo común: dotar de máxima eficacia al procedimiento arbitral.”

Para darle mayor eficacia al convenio arbitral, la Corte Suprema hace aplicable el principio de Separabilidad. En este sentido la Corte Suprema resuelve:

“[E]s posible afirmar que la nulidad del acto jurídico que se impugna se refiere a la naturaleza del mismo, pero no se extiende a la cláusula arbitral contenida en él y, como se ha venido analizando, dicha cláusula es un contrato autónomo, independiente de la relación jurídica o instrumento que la contiene, de manera que los supuestos vicios de los que podría adolecer el contrato de arrendamiento, no se extienden a la validez de la cláusula compromisoria, resultando ser competente para conocer de la acción intentada el juez árbitro.”

Con estas consideraciones como fundamento de su sentencia, la Corte Suprema rechaza el recurso de casación, quedando de ese modo firme la sentencia de primera instancia que acogió la excepción de incompetencia del tribunal, debiendo ser la justicia arbitral la que tenga que pronunciarse sobre la nulidad del contrato de arriendo que contenía el convenio arbitral.

En conclusión, el criterio de la Corte Suprema fortalece el sistema de resolución de disputas a través de arbitraje, promoviendo alguno de los principios fundamentales del sistema de arbitraje internacional, como son la Autonomía de la Voluntad, el principio Kompetenz-Kompetenz, y el de Separabilidad, todos principios sin los cuales este sistema de resolución de disputas pierde eficacia.

Esta sentencia de la Corte Suprema de Chile refuerza la reputación que tiene Chile en el foro internacional como una jurisdicción pro-arbitraje. La sentencia continúa el rumbo fijado por el país hace décadas, camino que la Corte Suprema ha recorrido con determinación, y demuestra que Chile es un país confiable como sede de arbitrajes.


*Abogado. Candidato a Master of Laws (LL.M). Con especializacion en Arbitraje Internacional y Resolución de Disputas de Georgetown University Law Center.
Articles Advisor en Georgetown Journal of International Law

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