Pablo Parrilla es abogado con especialización en Derecho Corporativo por la Universidad de Buenos Aires. Su área de práctica exclusiva es el Derecho Internacional, especialmente en el arbitraje internacional comercial y de inversiones, con amplia experiencia en la representación de Estados soberanos. Solo en los últimos años ha estado involucrado en la defensa de más de 20 arbitrajes de inversión ante el CIADI y la CPA, por montos que superan los USD 20 mil millones.

Pablo centraliza su práctica en el bufete de abogados boutique Guglielmino & Asociados (Buenos Aires) y en la firma GST LLP (Miami y Washington). También ha participado como asesor especial en litigios internacionales complejos para otras firmas en Europa y en el asesoramiento sobre negociación y firma de tratados bilaterales de inversión (TBI) y leyes locales de inversión para Estados de la región.

En el campo académico, es profesor invitado de varias universidades de América Latina, en particular de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de San Andrés. Pablo es co-fundador y director de BA Arbitation Review.

¿Cuáles son los primeros pasos cuando afronta un procedimiento de arbitraje?

Independientemente del status procesal del caso, el primer paso de mi esquema de trabajo es analizar en profundidad los diversos factores de poder real que conforman el caso. Entre otros factores, debe incluirse el análisis de las Partes y sus relaciones con otras corporaciones, firmas de abogados, árbitros, secretaría y terceros financistas, entre otros interesados.

Solo después de tener ese aspecto clarificado, es posible adentrarse en las cuestiones fácticas y técnicas del caso, para diseñar la estrategia global que gobernará la defensa durante el proceso.

¿Cuál es su fase favorita a la hora de trabajar un arbitraje?

Para la mayoría de los abogados, el desarrollo de la audiencia es el momento de mayor disfrute profesional dado que permite ver cómo la estrategia global -diseñada muchos años atrás- llega a su punto cúlmine.

Más allá de la relativa importancia de la audiencia para los árbitros, para los abogados se asimila al momento en el que el telón del teatro se corre, luego de años de preparación de la obra y su escenografía.

la recolección de la prueba es el momento en el que uno comienza a descubrir la realidad del caso

Sin embargo, la fase que personalmente más me atrae es la recolección de la prueba. Es el momento en el que uno comienza a descubrir la realidad del caso detrás del relato y descubre las piezas sobre las cuales se diseñará la estrategia global. Es sin duda, la recolección de los ingredientes que gobernarán tu defensa.

¿Cuál es la situación del arbitraje en Argentina?

En términos de arbitraje de inversión, como todos saben, gracias a la feroz crisis económica que vivió en el año 2001, Argentina fue el Estado más demandado del sistema de arbitraje de inversión. Si bien, la República consiguió enfrentar esa situación con grandes resultados legales y aprovechó esa experiencia para formar valiosos profesionales, lo cierto es que no se aprendió lo suficiente desde una perspectiva política.

Por ejemplo, la Argentina no solo no ha revisado ninguno de sus TBI, sino que hace escasos días se dispuso a prorrogar jurisdicción internacional para los PPP (proyectos de Participación Público-Privada) que con el tiempo posiblemente pongan al Estado en situaciones similares a las ya vividas.

Desde el punto de vista del arbitraje comercial, en la actualidad existe una ley de arbitraje comercial (basada en la Ley Modelo CNUDMI) que posee media sanción por parte del Congreso Nacional. Si dicha ley efectivamente entra en vigor, el transcurso de los años posibilitará la incorporación de cláusulas compromisorias en contratos que, poco a poco, irán decantando en un desarrollo y fortalecimiento de ese tipo de arbitraje en el país y la región.

¿Cuáles son los principales retos que se plantea el arbitraje de inversiones en los próximos años?

el sistema atraviesa una profunda crisis de legitimidad por los graves desequilibrios que se viven en la práctica cotidiana

Como el propio CIADI y hasta la UNCTAD han reconocido, el sistema atraviesa una profunda crisis de legitimidad por los graves desequilibrios que se viven en la práctica cotidiana. En este escenario, el mayor desafío que el arbitraje enfrenta es recuperar día a día, Laudo a Laudo, esa legitimidad perdida haciendo un sistema verdaderamente justo.

¿Cómo hacerlo?

  1. Primero, haciendo caducar el “club de árbitros” y para ello partir de nuevos nombramientos. Es imposible comprender y mucho menos justificar cómo el CIADI (teniendo una lista de cientos de árbitros disponibles) nombra sistemáticamente las mismas personas con perfiles muy marcados, tal como está estadísticamente comprobado. Mi propuesta al respecto es migrar a un nuevo sistema objetivo de nombramiento que se realice en público y por sorteo dentro de una lista de árbitros reducida o no, según el idioma o materia especifica del caso. Esto permitiría transparentar la figura de la Secretaría General y acabaría con las oscuras relaciones entre firmas de abogados y árbitros nombrados por las Partes.
  2. Segundo, prohibiendo el entrometimiento de las Secretarías Generales en la toma de decisiones y en la redacción de los propios Laudos.
  3. Tercero, facilitando canales de comunicación entre los Centros y la comunidad jurídica y los Estados participantes.

Entre algunas de las críticas al arbitraje de inversiones está el coste, ¿qué estrategias podrían implementarse para desincentivar los reclamos abusivos en relación con los costos?

A pesar de que esta respuesta puede ir contra mis propios intereses profesionales, la honestidad intelectual me obliga:

Si uno observa el cuadro de costos de cualquier caso, podrá darse cuenta rápidamente que tanto el costo de los árbitros como el de la institución administradora implica como máximo entre el 10 y el 20% de los costos totales. Esto quiere decir que el gran problema no son los gastos administrativos ni honorarios de los árbitros, sino que el problema son los exorbitantes -y muchas veces injustificados- honorarios de los propios abogados.

Una de las formas de resolverlo podría ser el establecimiento de un tope máximo de honorarios que pueda ser presentado como reclamo de costos durante el proceso y, definitivamente, una mayor conciencia de las partes contratantes.

¿Cuáles son los principales retos del arbitraje internacional en América Latina?

Es urgente desarrollar una teoría latinoamericana del arbitraje internacional y fundar una nueva teoría del derecho internacional popular

Es urgente desarrollar una teoría latinoamericana del arbitraje internacional y fundar una nueva teoría del derecho internacional popular, que recoja nuestras dolorosas experiencias.

Esta teoría debería ocuparse de responder una sola pregunta primaria: Si está totalmente comprobado que los TBI no apalancan inversiones extranjeras, ¿cuál es el propósito de continuar en este sistema de resolución de conflictos, que eroga múltiples derechos sin recompensa?

Por ello, el principal desafío es profesionalizar el estudio académico rompiendo con la falacia de que el arbitraje se encuentra libre de politización. En el arbitraje (cómo probablemente en ninguna otra especialidad) están en juego numerosas posiciones de políticas públicas y ese enfoque amerita un estudio técnico y profundo de sus consecuencias.

Dejar de escuchar -o pesado debatir- temas trillados, de la mano de los mismos exponentes de siempre y siempre frente a los mismos auditorios, puede ser un primer paso en ese camino. Fortalecer programas independientes de estudio puede ser el segundo paso.

¿Cree necesaria la existencia de un centro de arbitraje latinoamericano con protagonismo internacional al nivel de las grandes cortes? 

Desde una perspectiva del arbitraje de inversiones, la existencia de un nuevo centro de arbitraje debe celebrarse pero no resulta tan necesario ni útil como sí resultaría que los Estados se sometan a una profunda revisión de sus TBIs y de sus metas y estrategias en materia de inversión, para asegurar protección única y exclusivamente a aquellos inversores genuinos que contribuyan al desarrollo de sus matrices productivas.

En cuanto al arbitraje comercial internacional, sería realmente valioso contar en la región con una institución de envergadura internacional

La construcción de un nuevo centro depende única y exclusivamente de la voluntad de los Estados de revisar esos tratados e incluir una alternativa de tales características. Es un proceso que además de voluntad política, lleva décadas, como la experiencia en UNASUR lo demuestra.

En cuanto al arbitraje comercial internacional, sería realmente valioso contar en la región con una institución de envergadura internacional. La CCI dio su primer paso con su reciente desembarco en Brasil, pero el juego está abierto.

¿Cómo valora la incursión del Centro Iberoamericano de Arbitraje, CIAR (impulsado en las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno), con una clara intención de facilitar el arbitraje a la pequeña y mediana empresa iberoamericana?

Como sabemos, el CIAR nace con la vocación de extender la disponibilidad de un sistema de arbitraje al que tengan acceso las medianas y pequeñas empresa. Esta vocación no solo facilita el acceso a una resolución de conflictos ágil, sino que indirectamente contribuye a fortalecer el desempeño de este tipo de empresas de menor porte en nuestra región.

Las pequeñas y medianas empresas tienen un rol imprescindible en nuestros esquemas económicos, por ejemplo las pequeñas y medianas empresas generan en Argentina el 70% del empleo formal.

El acceso y fortalecimiento de los métodos de resolución de conflictos en centros como CIAR favorecen el intercambio internacional de estas empresas mediante operaciones de comercio exterior, apalancando los verdaderos motores económicos regionales.

El hecho de que sean los propios Estados quienes hayan impulsado su creación es un síntoma de respaldo inigualable, que debe ser aprovechado.

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