Laura Ávila Bolaños es la directora del Centro de Arbitraje y Mediación CAM del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, a su vez, sede de la Presidencia del Centro Iberoamericano de Arbitraje, CIAR. Como creadora del Código de Ética del CIAR nos habla de la importancia de que las iniciativas que buscan la transparencia en el arbitraje resulten de confianza e imparciales.

Laura Ávila Bolaños se licenció como abogada en 1995 con grado summa cum lauden. En 2007 culmina su Maestría en Derecho Empresarial.

Especialista en Resolución Alterna de Conflictos (RAC), mediadora certificada y con más de 20 años de experiencia en esta materia, ha facilitado más de tres mil conciliaciones. Ávila Bolaños cuenta con formación en arbitraje y es árbitro de Derecho; fungió seis años como coordinadora del Área de Conciliación de la Comisión Nacional del Consumidor; se desempeñó como directora de la Dirección Nacional RAC del Ministerio de Justicia y Paz de Costa Rica; ha brindado capacitaciones en resolución alterna de conflictos y educación para la paz a diferentes poblaciones meta.

Es profesora en diferentes centros universitarios, se desempeña como consultora nacional e internacional en la materia de su especialidad y formadora de mediadores/conciliadores por medio de su firma consultora La Consultoría S.A.P.

  • ¿Qué importancia tienen los códigos de ética en relación al desempeño del arbitraje comercial internacional?

Este tipo de textos resultan el marco o referente de la excelencia y transparencia que se requiere para resguardar la confianza que las partes, los árbitros, los operadores y la sociedad civil en general mantengan hacia el sistema arbitral.

Establecer normas éticas claras, oportunas, y eficientes no solo se debe acompañar de la redacción y concentración en un Código, sino que definitivamente demanda que el ejercicio arbitral realmente conteste a dichas normas, coherencia entre la norma y la función.

La importancia de contar con un Código de Ética robusto y serio fomenta una gran confianza pública en la integridad del proceso y de la institución.

  • Iniciativas como Arbitrator Intelligence buscan mayor transparencia en el sector, a través de la recolección de laudos y decisiones en todo el mundo para facilitar la elección de árbitros por parte de las partes, ¿cómo cree que pueden influir en la práctica del arbitraje internacional?

Iniciativas como Arbitrator Intelligence, que pretenden recabar de forma confiable información sobre el ejercicio arbitral y tenerla disponible y accesible a la sociedad civil, procuran ser una oportunidad no solo para generar mayor confianza en el instituto del arbitraje internacional sino también incentiva a que los y las árbitros se desempeñen con mucha más eficiencia en la administración de los casos, toda vez que su reputación, calidad, transparencia, especialidad, experiencia y excelencia serían objeto de conocimiento o al menos de acceso a la comunidad arbitral.

En la medida que se pueda contar con más información, actualizada, objetiva y oportuna respecto del desempeño de árbitros y de laudos, mayor el grado de confianza, transparencia y calidad que irá sumando el arbitraje internacional, resultado: mayor confianza.

El reto de estas iniciativas radica en recabar información completa y no sesgada; oportuna y no tardía y, por supuesto, que las fuentes de recolección de información resulten confiables e imparciales.

  • Como una de las creadoras del Código de Ética de CIAR, ¿cuáles han sido las premisas que se han tenido en cuenta a la hora de elaborar este documento?

Se parte de la premisa que todo árbitro se conducirá con absoluta independencia, imparcialidad y autonomía; que de por sí en su formación y experiencia en la función arbitral seguirá reglas y pautas de comportamiento y tendrá claras las posibles incompatibilidades que podrían reñir con el ejercicio arbitral.

No obstante, para los que participamos en la redacción del Código de Ética para la función arbitral del CIAR también hemos atendido a las premisas que surgen de la misma naturaleza constitutiva del Centro. En su acta fundacional, firmada en Buenos Aires Argentina el 19 de abril del 2015 se concibieron:

  • la eficiencia,
  • la calidad,
  • la especialidad,
  • la idoneidad
  • y la transparencia

como valores y principios rectores de la esencia misma del Centro Iberoamericano de Arbitraje.

  • Recientemente ha sido celebrada la 3ª Asamblea General Extraordinaria del Centro Iberoamericano de Arbitraje, ¿cuáles cree que son los retos de CIAR en los próximos años?

Considero que comparte los retos mismos del arbitraje internacional, por lo tanto requiere:

  1. permanente divulgación, eficiencia, celeridad pero sobre todo calidad y transparencia. mantener incesantes esfuerzos para difundir y promover la cultura y la práctica del arbitraje;
  2. ofrecer procedimientos arbitrales de alta calidad, dinámico, poco burocratizado, expedito y que responda a ese sentido del derecho y a las necesidades que un gran número de operadores económicos iberoamericanos han manifestado requerir;
  3. y desmarcarse de otras experiencias arbitrales internacionales y responder a la idiosincrasia e identidad iberoamericanas.
  • ¿Por qué CIAR podría ser una buena opción como institución administradora de arbitraje entre partes iberoamericanas?

Porque el CIAR mismo surge de las fibras iberoamericanas, es la respuesta a una iniciativa de la sociedad civil iberoamericana; es un órgano inspirado por sectores comerciales, empresariales, transnacionales, cámaras de abogados y abogadas, entre otros, que precisan de un referente arbitral que hable el mismo idioma, la misma lengua y que tenga identidad iberoamericana.

Apoyado por la COMJIB y la SEGIB es la muestra de que nuestros sistemas de justicia iberoamericanos requieren abordajes arbitrales igualmente iberoamericanos, que comprenda nuestra cultura y nuestro propio sentido del derecho.

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