Jorge Chacón, abogado costarricense, nos acerca la realidad del arbitraje en Costa Rica, donde apuesta por desarrollar como región un proyecto territorial de arbitraje ambicioso que le posibilite competir con otras instituciones internacionales.

Jorge Chacón es socio fundador de la firma Consultores Jurídicos Asociados (CJA Abogados). Abogado litigante, notario y consultor para diversas empresas y entidades bancarias tanto nacionales como extranjeras, especialmente en Derecho Comercial, con énfasis en el manejo de carteras y otorgamiento y constitución de garantías, estructuración, planificación y desarrollo de contratos comerciales en áreas como comercialización, distribución y transporte de mercaderías, fusiones y adquisiciones de empresas.

Coordina desde el año 1995 diversas gestiones cobratorios para empresas nacionales y extranjeras en el área centroamericana, Panamá, El Caribe y América del Sur. Ha participado en diversos procesos arbitrales tanto de equidad, como de derecho, en condición de árbitro o de abogado de parte.

Chacón ha impartido y dirigido numerosos talleres y seminarios para empresas privadas y foros nacionales en campos tales como gestión de cobros, políticas crediticias, instrumentos de garantía, arbitraje y mediación.

  • ¿Cuál es la situación del arbitraje en Costa Rica?

Me parece que en franco crecimiento, tenemos una nueva y moderna Ley de Arbitraje Internacional que estrenamos en abril de 2011, la cual es una copia casi fiel de la Ley modelo UNCITRAL con sus reformas de 2006, lo que se traduce a su vez en garantía de que el país cuenta con una normativa que comprende lo usual de las prácticas internacionales, es decir en predictibilidad.

Así mismo, formamos parte de un proyecto regional desde 2013, a cuya sombra nace el Grupo Centroamericano y del Caribe de Arbitraje, resultado directo de un proceso de maduración que nos ha permitido comprender que nos desarrollamos como Región dentro del arbitraje internacional o no tendremos opciones de ningún tipo.

Desde el año 2008, venimos haciendo como país un esfuerzo sostenido por tratar de traer a cursos de primer nivel, un PIDA en 2015, un Master Class en 2016 y un Congreso de Arbitraje Internacional que hemos realizado desde 2009 a la fecha de manera continua, lo que nos ha permitido crear y ofrecer a la comunidad arbitral internacional un espacio de intercambio y confrontación de ideas de diferentes temas relativos al arbitraje y a la vez una opción para mostrar el país como sede viable y atractiva como de arbitrajes internacionales.

  • ¿Cuáles cree que son las claves de su desarrollo en los próximos años?

Como dije, un trabajo unificado como Región y un esfuerzo sostenido por crecer académicamente, que garantice un mejoramiento continuo.

  • ¿Cómo valora las medidas tomadas por las instituciones de arbitraje internacionales relacionadas con el árbitro, los costes o la transparencia?

Básicas, la lista que se menciona, sin que ello signifique por su orden grado la importancia, es la piedra angular de la institución arbitral, personalmente soy un defensor a ultranza de la institución arbitral, pero si tales aspectos se descuidan matamos la misma.

No podemos perder de vista que esto es un negocio, y que como tal obedece a las necesidades y requerimientos de los usuarios.

Se recurre al arbitraje por la necesidad

  1. de expertise para resolver ciertos conflictos sumamente complejos
  2. de contar con cierto grado de confidencialidad
  3. de celeridad

pero ninguna de esas motivaciones podrían ser suficientes para obviar temas como la falta de transparencia, árbitros poco preparados, costes exagerados y desmedidos, etc., porque simple y sencillamente se desnaturaliza y deja de tener sentido.

  • Y en relación con la celeridad de los procesos, ¿se trata de una realidad demandada por las partes?

Por supuesto, no es la primera vez que escucho a un cliente decir:  ¨más grave que un proceso perdido, es un diferendo no resuelto que se prolonga infinitamente…¨

Creo que instituciones tales como  ICC y el CEA (Club Español del Arbitraje) vienen realizando una encomiable labor para mejorar no solo este tema sino lo referido a la racionabilidad de costes.

  • ¿Qué papel cree que jugará el desarrollo tecnológico en relación con el arbitraje?

Vital, este precisamente tendrá una incidencia directa en el tema de costes al volver más ágil y eficiente los arbitrajes.

Sobre el arbitraje de inversiones: “no tengo el panorama claro, lo que sí es evidente es que las circunstancias exigirán a todos aquellos que defendemos la institución ser muy creativos”

  • ¿Cuáles son a su juicio los principales retos que enfrentan a corto y medio plazo el arbitraje internacional y de inversiones?

Yo en lo personal tengo muy claro el papel y futuro del arbitraje comercial internacional y, en muchas ocasiones, en diferentes foros he sostenido que es un camino sin retorno, para mí es, sí o sí, la vía por excelencia de resolución de controversias. Deberá trabajarse en medidas impostergables que tiendan a solucionar problemas tales como costes , celeridad, y mayor oferta de listados de árbitros. 

Ahora bien, en lo que se refiere al arbitraje de inversiones, no tengo el panorama tan claro, me parece que se encuentra en un punto de inflexión, en el cual se le está exigiendo reinventarse si desea sobrevivir.

Tal vez, esto sea directa consecuencia de tener un componente político de tanto peso.

No es extraño oír proposiciones que involucran tribunales de segunda instancia, propuestas provenientes de la misma Secretaria del CIADI o un Tribunal de apelaciones en la Comunidad Europea, etc..

¿Qué sucederá a futuro? Como dije no tengo el panorama claro, lo que sí es evidente es que las circunstancias exigirán a todos aquellos que defendemos la institución ser muy creativos, pues a pesar de las múltiples y reiteradas críticas, sigue siendo sin dudarlo, la mejor opción a la que un mundo globalizado puede aspirar.

  • Hace dos años de la creación del Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAR), ¿cómo valora la promoción de una institución arbitral iberoamericana con pretensiones de convertirse en un referente en la administración de arbitrajes en la región?

Creo por definición que la apertura de nuevas opciones colabora e incidirá de forma positiva en temas ya mencionados como costes y mayor oferta de listados de árbitros.

El arbitraje como ya señalé, es un servicio y, sobre todo, un negocio en el que se acabaran imponiendo los mejores, la competencia ayuda y aclara el panorama.

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