Eliseo M. Martínez, socio director de la firma IUS + Aequitas, Despacho de Abogados. Eliseo fundó la firma en 2002 y ocupa la posición de socio director desde 2011. Es miembro de la “Union International d’Avocats”, del Club Español del Arbitraje, vice-secretario del Foro de la Sociedad Civil, abogado y participante asiduo en el “International Chamber of Commerce y socio de Bakertilly International. Comenzó su relación con el arbitraje como abogado en un procedimiento de construcción de una planta de bioenergía y tiene claro que circunstancias como la mejora de la relación judicial y arbitral, la unificación de cámaras o el salto de las pymes al arbitraje son cruciales para el fortalecimiento del sector en España.

  • ¿Cuáles fueron sus inicios en el arbitraje?

Como todo en la vida comencé en el arbitraje por casualidad. Hace casi veinte años trabajaba para un despacho en el área de contencioso y un día, en un procedimiento arbitral donde necesitaban un abogado español que hablara francés e inglés, me pusieron a trabajar en él. Se trataba de un asunto derivado de la construcción de una planta de bioenergía, y parece que no encontraron una mejor opción que yo para echar una mano… Me interesó y sorprendió mucho la flexibilidad del proceso arbitral en su contraste con el rigor del proceso civil, y me descubrió el common law cuando todavía no lo conocía como luego tuve ocasión de hacerlo; pude comprobar que era un magnífico y utilísimo utensilio para la resolución de determinadas disputas. Desde entonces lo guardé en mi caja de herramientas y, siempre que he podido, lo he venido utilizando, como admirador que soy de la autonomía de la voluntad y del protagonismo de la sociedad civil incluso para resolver autónomamente sus conflictos.

Me interesó y sorprendió mucho la flexibilidad del proceso arbitral en su contraste con el rigor del proceso civil

  • ¿Cuáles cree que son los principales desafíos del arbitraje internacional, especialmente en la región iberoamericana?

Hace menos de una década que casi todos los países de este entorno han promulgado sus legislaciones arbitrales, y la jurisprudencia, esa segunda piel de las leyes, las ha ido ajustando y haciendo olvidar aquella pretérita hostilidad al arbitraje en la región. Un movimiento pendular provocado por el florecimiento del arbitraje en Iberoamérica ha provocado quizá ahora una excesiva multiplicidad de Cortes e instituciones arbitrales, contamos 108 en el Despacho la última vez que pregunté ese dato (Ecuador cuenta con 13, y hasta 9 Brasil o Argentina). Esta situación puede resultar algo confusa, quizá mareante, para la empresa que quiera someter a arbitraje la resolución de sus controversias internacionales. Obviando la fuerza gravitacional que genera la CCI sobre el arbitraje internacional, lo cierto es que existe una pluralidad de muy prestigiosas Cortes nacionales en cada país, con idiosincrasias y especialidades sólo bien conocidas por los que trabajan en esas jurisdicciones. La concentración de esas Cortes para evitar la atomización de las instituciones -y con ella la simplificación de los modelos de reglamentos y su profesionalización al tener un volumen de procesos que les permita dotarse de estructuras permanentes bien dotadas,- puede ser un desafío que merezca la pena afrontar.

existe una pluralidad de muy prestigiosas Cortes nacionales en cada país, con idiosincrasias y especialidades sólo bien conocidas por los que trabajan en esas jurisdicciones

En todo caso, no cabe duda de que el arbitraje es la alternativa elegida por quiénes priman seguridad jurídica y celeridad para resolver sus controversias en un contexto en el que, unos países más que otros, no destacan posiblemente por ninguna de las dos. Por lo demás, el idioma español como segunda lengua más hablada en el mundo, debería imponerse como lengua para arbitrar las disputas en la región latinoamericana, frente al lógico predominio del inglés en otros ámbitos geográficos.

  • ¿Cuáles son los retos que enfrenta España en los próximos años en el sector arbitral?

Hay voces mucho más autorizadas que la mía en la materia para señalarlas, pero tengo la sensación de que la introducción al arbitraje de la pequeña y mediana empresa, la unificación de las Cámaras y el mejor engranaje entre el ámbito judicial y el arbitral -esa relación amorosa tan tensionada últimamente y que tantas frustraciones está causando a todos ante el asombro de quienes nos observan desde fuera de nuestras fronteras– son posiblemente -y en orden inverso de importancia-, los tres trabajos del Hércules del arbitraje nacional. Madrid, debería ser, por muchas razones de ociosa cita, un prestigioso referente internacional, y albergar como sede natural a los más destacados arbitrajes internacionales entre Oriente y Occidente. Trabajemos juntos para conseguirlo.

Madrid, debería ser sede natural a los más destacados arbitrajes internacionales entre Oriente y Occidente

  • Recientemente, su despacho ha firmado una alianza con “Diaz, Reus & Targ, Attorneys & Counselors, LLP” ¿cómo repercutirá esta asociación en su actividad?

El despacho Díaz, Reus & Targ es un referente en su área de práctica contenciosa en Estados Unidos. Los socios que forman parte de ese despacho, muchos de ellos antiguos fiscales norteamericanos, tienen un estándar de calidad y profesionalidad encomiables. Veníamos colaborando con ellos en asuntos desde hace años y siempre hemos admirado su forma de trabajar. Para todos los que formamos parte de Ius+Aequitas es un honor pasar de ser colaboradores a ser sus socios en España.

Además, siendo Miami un hub de arbitraje para Latinoamérica y España, se trata de una alianza estratégica para escalar en nuestra práctica, no solamente la arbitral –en la que los socios de DRT Gary Davidson, Brant Hadaway, Marta Colomar-García o Roland Potts, entre muchos otros, son un referente-, sino también en “White Collar Crime” o “Commercial Litigation”, áreas comunes de especialización de nuestras firmas. Las sinergias son evidentes y solo confiamos que sean de utilidad para nuestros clientes actuales y venideros.

  • La percepción en España y en Iberoamérica en relación con el arbitraje internacional es que las empresas confían más en despachos internacionales, ¿qué pasos se pueden dar para acercarnos a esos líderes a nivel mundial?

Es un hecho innegable que la compañía internacional que tiene un conflicto con dimensión internacional, necesariamente precisa de una asistencia jurídica internacional y, por ello, de forma natural, lo buscará más fácilmente en un despacho con esas características internacionales, principalmente si no tiene otras referencias en el ámbito espacial de su conflicto. Al tiempo, esto no quiere decir que los despachos locales, pero con alma o vocación globales, que están especializados en su región en el arbitraje y, además, bien conectados de forma internacional a través de sistemas de alianzas o por ser miembros activos en asociaciones internacionales, queden excluidos. Muy al contrario. Buena parte de los actores principales de este mercado son despachos domésticos con conexiones internacionales estables y nosotros, desde nuestra humilde posición, nos consideramos, junto con otros despachos de nuestro tamaño, una alternativa eficaz a los grandes despachos internacionales. Posiblemente tengamos a nuestro favor una mayor flexibilidad y una menor existencia de conflictos de intereses, lo que nos permitirá coexistir y seguir manteniendo la magnífica relación que nos une desde nuestro origen, hace ya dieciocho años, con los grandes despachos internacionales.

  • En relación con un tema ampliamente discutido como el de la necesidad de una mayor diversidad en arbitraje, ¿qué opinión le merece?

¿Diversidad de género y edad? Muy buena pregunta… ¿Quién cantaba aquello de que “en la variedad está la diversión”?…

Se habla mucho en efecto de la conveniencia de que los más jóvenes –entre los que le voy a pedir que me sigan incluyendo todos los años que sea posible- sean llamados a arbitrar controversias, evitando así la concentración de los nombramientos en los profesionales más consagrados. Al tiempo, lo único cierto es que, como todo en la vida, la experiencia es siempre un grado, también en el arbitraje, y cuanto más experimentado sea un buen árbitro, más valioso. La carrera arbitral no tiene atajos, el prestigio tiene que ser merecidamente ganado. Combinar juventud y prestigio es todo un reto del que me encantaría tener la receta…

el prestigio tiene que ser merecidamente ganado. Combinar juventud y prestigio es todo un reto del que me encantaría tener la receta…

En cuanto al género estamos inmersos en un momento de cambio, pasamos del mundo masculino de hace una generación –no puedo evitar recordar que no fue hasta 1979 que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ocho años después de que en Suiza se les reconociera el derecho a voto, algo que hoy parece una marcianada inexplicable- a una situación en la que con suerte se normalizará y dejará de ser en nuestro país un tema de conversación, ante la obviedad de que la igualdad de género fue un problema superado en el pasado y ajeno a nuestra generación.

En Ius+Aequitas la diversidad de género en el arbitraje desde luego parte de nuestro presente: nuestra primera espada es Farah Betelmal, fue viceconsejera del Secretariado de la Corte de Arbitraje Internacional de la CCI en París y desde el año pasado es miembro representante de Libia en la Corte en la CCI.

  • Y sobre blockchain, inteligencia artificial o smart contracts y arbitraje… ¿alguna opinión?

Sucede algo parecido, la mayoría de nosotros seguimos teniendo la sensación de que la inteligencia artificial es futuro y, seguramente, ya sea presente. Y en este ámbito, como con mucha guasa dicen en Argentina: “cocodrilo dormido es cartera”. Nos toca hacer un gran esfuerzo para adentrarnos en este apasionante mundo si no queremos acabar fuera de juego.

Creo que para coger una cierta perspectiva sobre la materia los dos últimos libros del escritor israelí Yuval Noah Harari –Homo Deus y 21 Lecciones para el Siglo XXI- son muy útiles porque describen desde la altura el contexto global en el que tendremos que afrontar estos retos. Recientemente, en el XIII Congreso Internacional de Arbitraje IPA en Lima, Carlos Soto, tuvo el acierto de que se tratara este tema en una Mesa sobre “Innovación en el arbitraje. ¿Hacia dónde va el arbitraje internacional con la inclusión de nuevas tecnologías, inteligencia artificial y mejores mecanismos de transparencia?”, en la que participó nuestro socio en DRT Roland M. Potts (Miami). Los que tuvimos la oportunidad de escucharle salimos con la idea clara de que no nos queda más opción que ponernos en marcha sino queremos acabar siendo “cartera”…

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