Real Hearing. Tan real como en el tribunal


Carolina Castellanos López es abogada mexicana egresada del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Se ha especializado en arbitraje comercial privado, mediación y mecanismos alternativos de solución de controversias en general.

Sirvió por 10 años como directora y secretario general del Centro de Arbitraje de México (CAM) donde fue responsable de la administración de más de 70 arbitrajes comerciales privados. Es profesora de cátedra en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) del Módulo de Solución de Controversias en el Diplomado en Derecho Corporativo, así como profesora en la Especialidad en Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias y en la Maestría en Derecho Procesal, ambos ofrecidos por la Escuela de Estudios e Investigación del Poder Judicial del Estado de Guanajuato. Profesora de cátedra en el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe y Campus San Luis Potosí.

Castellanos López ha participado en diversos y múltiples foros académicos sobre arbitraje como expositora invitada en México y en el extranjero. Socia en el despacho Narro y Gil Valle a partir de septiembre de 2016, en el desarrollo de su práctica profesional representa a empresas y/o entidades de gobierno como abogada de parte en procedimientos arbitrales; se desempeña como árbitro; como mediadora; presta servicios de capacitación a centros administradores de arbitraje en diversas entidades del país; e imparte diversos cursos de capacitación y actualización en materia de mediación y arbitraje en el sector público y privado.

  • ¿Podría hacernos una síntesis de la evolución del arbitraje en México en la última década?

Referirnos a la última década es remontarnos al 2006 y mirar hacia el día de hoy. Ciertamente ha habido una evolución del arbitraje en México, pero sobre todo, de los mecanismos alternativos de solución de controversias en general, en el país.

Como sabemos, México adoptó en 1993 la Ley Modelo sobre Arbitraje Comercial Internacional de la UNCITRAL, incorporándola al Título Cuarto del Libro Quinto del Código de Comercio, lo que conocemos como la ley de arbitraje mexicana. A partir de ello, se fueron generando muchos y diversos precedentes judiciales con motivo de los asuntos relacionados con arbitraje que desde entonces se promovían ante los tribunales del Estado: desde solicitudes de reconocimiento y ejecución forzosa de laudos arbitrales o su nulidad, hasta solicitudes de medidas cautelares y nombramiento judicial de árbitros.

Algo novedoso y efectivo es que se contempló un régimen para el reconocimiento y ejecución judicial de medidas cautelares dictadas por los árbitros, partiendo de la presunción de validez de las medidas decretadas -al igual que con los laudos arbitrales-, salvo que se acredite lo contrario.

No obstante ello, en enero de 2011 celebramos en México una importante reforma legislativa en materia de arbitraje comercial privado, resultado de la experiencia arbitral y judicial de casi 20 años, a raíz de la adopción de la Ley Modelo. Se adicionó un capítulo a nuestra ley de arbitraje sobre la intervención judicial en el arbitraje y, con ello, se generó mayor certidumbre respecto de la vía y forma en que han de tramitarse todos y cada uno de los supuestos de colaboración judicial previstos en la ley de arbitraje, que son los mismos que prevé la Ley Modelo. Algo novedoso y efectivo es que se contempló un régimen para el reconocimiento y ejecución judicial de medidas cautelares dictadas por los árbitros, partiendo de la presunción de validez de las medidas decretadas -al igual que con los laudos arbitrales-, salvo que se acredite lo contrario.

A la par, los otros ejes rectores del arbitraje se han fortalecido también en esta última década:

  • hay más centros administradores y los inicialmente existentes, cuentan con reglamentos actualizados y/o nuevos reglamentos para asuntos de baja cuantía y expeditos;
  • son más los jueces en materia civil que conocen atinadamente de los casos de colaboración judicial en arbitraje;
  • son más los profesionales que se desempeñan como árbitros y más abogados involucrados en la representación y defensa de los intereses de las partes en los arbitrajes.

Y no solo se trata de cantidad, sino también de calidad, en la generalidad.

Específicamente, el Poder Judicial del orden federal y local en México ha jugado un rol proactivo y crucial en la evolución del arbitraje en nuestro país. Son cada vez más y mejores los precedentes judiciales en materia de arbitraje; menos los laudos que no llegan a ejecutarse forzosamente, en caso de incumplimiento espontáneo; y menos aún los que llegan a anularse, además de que respecto de estos últimos, suele promoverse el amparo y en la mayoría de los casos, la autoridad jurisdiccional confirma al final del día la validez del laudo. México, sin lugar a dudas, sigue siendo una atractiva y favorable sede para arbitrajes.

Es un hecho que en esta última década hemos visto incrementarse el número de asuntos de naturaleza mercantil y civil que se sujetan al arbitraje, aunque hay todavía mucho por hacer. Ahora, con independencia de lo acontecido con el arbitraje, es importante comentar que el uso de la mediación se ha incrementado sustancialmente en México, si bien más en sede judicial para asuntos en materia familiar, civil e incluso penal, también en el ámbito privado, sobre todo en asuntos en materia comercial.

Importante destacar también que en abril de 2016, el Ejecutivo Federal instruyó, por decreto, a la Administración Pública Federal para implementar diversas acciones tendientes a favorecer y fomentar la suscripción de convenios con los particulares, con objeto de evitar juicios o procedimientos, o bien, darlos por concluidos.

Asimismo, el 5 de febrero de 2017 para ser precisos, fuimos testigos de una reforma constitucional en materia de mecanismos alternativos de solución de controversias (MASC), con objeto de que el Congreso de la Unión emita lo que será la Ley general en materia de mecanismos alternativos de solución de controversias, con excepción de la materia penal, al ya contar con una Ley Nacional de MASC en materia penal vigente desde junio de 2016, cuando entró en vigor el nuevo sistema de justicia penal en México.

  • En referencia a su experiencia profesional en el Centro de Arbitraje de México, ¿cuál es la situación del arbitraje institucional en México?

El CAM (Centro de Arbitraje de México) sigue siendo un referente al hablar del arbitraje institucional en México. A mediados de este año, 2017, cumple 20 años prestando servicios de administración de arbitrajes comerciales privados tanto nacionales como internacionales. CANACO (Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México), por su parte, es el otro referente del arbitraje institucional en México, con prácticamente 20 años también en este frente y pionero en proveer de un reglamento para arbitrajes de baja cuantía, esto es, para arbitrajes ABC, que por cierto, representa una magnífica alternativa para la resolución de controversias comerciales de bajos montos en controversia (menores a un millón de pesos aproximadamente). Ambos centros administradores tienen su sede en la Ciudad de México.

Por otra parte, tenemos al CAIC (Centro de Arbitraje de la Industria de la Construcción) con sede en la Ciudad de México, institución administradora especializada en procedimientos derivados de controversias en materia de construcción, fundado en 2011.

Con sedes en Mérida, Yucatán y, la más activa, en Monterrey, Nuevo León, está el CAE (Centro de Arbitraje Empresarial), centro administrador que ofrece nuevos reglamentos de arbitraje, también para controversias de baja cuantía, vigentes a partir de noviembre de 2014.

Asimismo, contamos con el Colegio de Corredores Públicos del Estado de Jalisco con sede en Guadalajara, Jalisco, el cual ofrece, entre otros servicios acorde a sus estatutos, el de administración de procedimientos de arbitraje comercial privado y de otros mecanismos alternativos de solución de controversias, conforme a sus reglamentos vigentes a partir de septiembre de 2016, incluido el relativo a bajas cuantías.

Por último, tenemos al CIAM (Centro Internacional de Arbitraje y Mediación), centro administrador de reciente creación en Tijuana, Baja California, al noroeste del país. Se trata de un órgano autónomo de CANACO Tijuana (Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Tijuana, Baja California) que presta servicios de administración de procedimientos de mediación y arbitraje comercial, bajo sus propios reglamentos, ofreciendo de igual forma reglas especiales para arbitrajes exprés y de baja cuantía.

  • La figura del árbitro, los costes, la transparencia… son protagonistas de recientes normas y reglas de las grandes cortes y otras instituciones internacionales, ¿cómo valora estas medidas?

Positivamente, desde luego. Considero que estas medidas son una respuesta y buscan atender en forma loable las inquietudes y/o el descontento mostrado en los últimos años por un número importante de usuarios del arbitraje nacional e internacional, al verse involucrados cada vez con más frecuencia en procedimientos arbitrales de mayor duración a la esperada por causas no necesariamente atribuibles a las partes; más costosos en consecuencia; con una percepción de poca transparencia en cuanto a los procesos internos de nombramiento de árbitros y/o con la percepción de un mercado cerrado en cuanto al universo de personas susceptibles de ser nombradas árbitros; así como con la percepción de falta de eficiencia en cuanto a la actuación de los centros administradores.

No debemos olvidar que los centros administradores han tenido y tienen una enorme relevancia en el funcionamiento del mecanismo arbitral. Su presencia y actuación se justifica, en gran medida, en el hecho de que efectivamente reduzcan la carga administrativa a las partes y a los árbitros, y que ofrezcan reglamentos de arbitraje que se adecuen y atiendan las necesidades de los usuarios que recurren al arbitraje en términos de tiempo, costos y certidumbre legal, así como que garanticen la debida aplicación de sus reglamentos, bajo estándares de profesionalismo, calidad y eficiencia.

No debemos olvidar que los centros administradores han tenido y tienen una enorme relevancia en el funcionamiento del mecanismo arbitral

Dicho lo anterior, considero positiva toda medida, políticas, normas y/o recomendaciones que tengan como propósito atender genuinamente estas inquietudes y experiencias no satisfactorias de los usuarios del arbitraje, en términos de transparencia, costos, tiempo y eficiencia en general.

  • ¿Y los principales retos que enfrenta a corto y medio plazo el arbitraje comercial?

En el corto plazo, considero que los retos que enfrenta el arbitraje comercial están orientados,

  1. por una parte, al tema de los árbitros y a su efectiva independencia e imparcialidad, no solo a la percepción de;
  2. y, por otra, al tema del procedimiento y su efectivo desarrollo expedito, retos que atañen tanto a las partes y a los árbitros como a las instituciones administradoras.

Por cuanto a estas últimas, se debe trabajar en diversificar los nombramientos de árbitros, de tal forma que sean nuevos y diversos los candidatos susceptibles de fungir como árbitros quienes efectivamente reciban dichos nombramientos, en tanto sean personas con la aptitud para ello, naturalmente.

Por lo que hace al proceso arbitral, el reto es triple:

  1. para los abogados representantes de las partes, no pretender llevar a cabo un litigio como si fuese un juicio ante los tribunales del Estado, que no lo es;
  2. para los árbitros, actuar con más diligencia, sin descuidar la correcta conducción del proceso y el profundo estudio del fondo del asunto;
  3. y, para los centros administradores, actuar en forma diligente en las decisiones que les corresponda en términos de sus respectivos reglamentos, y ser verdaderos facilitadores del desarrollo expedito del arbitraje.

En el mediano plazo, me parece que los retos habrán de ir orientados a que las empresas y los abogados que las representan recuperen la confianza en la efectividad del arbitraje, que en cierta medida se ha visto vulnerada.

Asimismo, a la par y de la mano de ello, el reto será que muchos más instrumentos jurídicos contengan cláusulas arbitrales de los distintos centros administradores (la oferta es cada vez mayor, como hemos visto), tanto para controversias de baja cuantía como para controversias de cuantías medias y grandes, de tal forma que en caso de surgir disputas derivadas de dichos contratos, convenios o documentos base, las mismas se resuelvan por medio del arbitraje y no ante los tribunales del Estado, coadyuvando -los particulares- con el Estado a despresurizar la carga de asuntos que se someten a su resolución.

El arbitraje, como todo, no debiera ser un tema de género, sino de oportunidades, cualidades y aptitudes

  • Como abogada con experiencia en arbitraje, ¿cuál es la situación de la mujer en el arbitraje en México?

La mujer en el arbitraje en México tiene una participación sólida, activa y de calidad, lo que hace que se vuelva necesaria al igual que la participación de hombres calificados en este ámbito. El arbitraje, como todo, no debiera ser un tema de género, sino de oportunidades, cualidades y aptitudes; es decir, de personas -mujeres y hombres- que tengan las mismas oportunidades bajo las mismas condiciones, por el simple y sencillo hecho de ser verdaderos profesionales en el desempeño de las actividades encomendadas, en toda la extensión y sentido de la palabra.

Ahora, ciertamente, y toda vez que son cada vez más mujeres en México dedicadas a la práctica del arbitraje, se ha trabajado en distintos frentes institucionales para propiciar y favorecer condiciones de equidad en el nombramiento de árbitros por parte de los centros administradores, lo que explica que los nombramientos se estén diversificando y ya exista, por decirlo de algún modo, mayor equilibrio entre unos y otros.

Sin duda es un tema cultural del cual todos, en una u otra medida, somos responsables, y aún hay un buen camino por andar…

  • Recientemente se ha creado el Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAR), ¿cómo valora la promoción de una institución arbitral iberoamericana con pretensiones de convertirse en un referente en la administración de arbitrajes en la región?

Me parece una estupenda iniciativa. Hay mercado para todos, y si hoy el mercado no pareciera suficiente, son enormes las posibilidades para que así sea en beneficio de los propios usuarios del arbitraje, quienes -sobre todo aquellos que provienen de países iberoamericanos-, podrían naturalmente optar por la administración de un centro de talla internacional orientado a la atención de asuntos entre partes iberoamericanas con el que se identifiquen, inclusive, culturalmente.

Los centros administradores locales son fundamentales y, en mi opinión, idóneos para disputas derivadas de contratos entre nacionales. Lo cierto es que para controversias derivadas de contratos entre partes de distintas nacionalidades, y más aún, entre partes de Iberoamérica, no solo es previsible por su potencial, sino deseable que el CIAR se convierta en el referente en la administración de arbitrajes en la región iberoamericana, para lo cual cuenta con sólidos cimientos.

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