El libro del donostiarra Ander Izagirre «Potosí» nos envuelve en tierra boliviana para atender el drama social que hay detrás del trabajo de las comunidades locales en las minas. A través de la observación in situ y de entrevistas cara a cara con los protagonistas nos sitúa en la realidad de la minería en Bolivia. Otra de las caras de los arbitrajes internacionales del sector minero que han nutrido la actualidad jurídica internacional del país.

«Potosí» es una lectura ágil y Ander Izagirre nos hace recorrer la piel de Bolivia a través de la piel de sus protagonistas, bolivianos que se sirven del desagradecido trabajo en la mina para seguir adelante, niños con ideales de justicia que recurren al cerro para escalar hacia objetivos, a veces humildes, a veces, a vista del lector, casi inalcanzables.

Leí este libro hace algunas semanas y no dejó de evocarme a los grandes arbitrajes que hemos tratado en la revista, como los de: la minera chilena Quiborax, la canadiense SAS o la china Sinosteel. Detrás y al lado de esos nombres, de esos grandes arbitrajes, hay vetas que se abren para que hombres, mujeres y niños sobrevivan. Sí, sobrevivan, porque a lo largo de las páginas de «Potosí» eres consciente de que si alguien es capaz de avanzar, a pesar de todos los obstáculos, estás viviendo lo más cercano a un milagro.

Las historias que transcurren te emocionan, empatizas con sus personajes, enervan sentimientos de justicia, igualdad, impotencia, frustración… ante una realidad a la que no se le puede dar la espalda, al menos, conozcámosla, reconozcámosla.

Una lectura que merece la pena la de «Potosí», a través de la que nos acercamos, histórica, social, personal y emocionalmente, a una de las caras de los conflictos mineros que debemos conocer.

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