Por Wilder Alejandro Sánchez y Lucia Scripcari*. Publicado originalmente en inglés en Geopolitical Monitor (Battle of the Seats: Developing Nations and International Arbitration Centers, March 6, 2019).

En los últimos meses, varios gobiernos han anunciado su intención de establecer centros de arbitraje internacional. Se trata de una tendencia curiosa, ya que estos Estados son países predominantemente en desarrollo.

El hecho de que muchas naciones en desarrollo estén recurriendo al arbitraje internacional como una forma de atraer inversiones financieras, y aumentar el pedigrí de su país en el extranjero, es un avance significativo que tendrá repercusiones en la industria del arbitraje.

Los Nuevos Centros de Arbitraje…

Un rápido examen de los acontecimientos recientes en el ámbito del arbitraje demuestra que varias naciones en desarrollo están planificando o han abierto recientemente sus propios centros de arbitraje. Por ejemplo, en 2018, el Centro de Arbitraje Internacional, parte del Centro Financiero Internacional de Astana, fue lanzado oficialmente. Otros centros de arbitraje ubicados en países en desarrollo son el Centro de Mumbai para el Arbitraje Internacional; y el Centro Saudita de Arbitraje Comercial.

En cuanto a los próximos centros, hay varias iniciativas que vale la pena mencionar. Por ejemplo, a mediados de enero, una delegación del Centro de Arbitraje Comercial de Omán viajó a Qatar para discutir los lazos de cooperación entre Qatar y la Cámara de Comercio e Industria de Omán (OCCI), “especialmente en las áreas de arbitraje comercial”. Los informes muestran la intención de Omán de crear un centro de arbitraje desde 2015, pero no fue hasta 2018 cuando fue establecido a través del Real Decreto 26/2018. Omán ahora busca acercarse a Qatar, que tiene su propio Centro Internacional de Conciliación y Arbitraje de Qatar, para obtener ayuda e inicar su centro de arbitraje.

También en noviembre de 2018, Uzbekistán anunció la creación del Centro de Arbitraje Internacional de Tashkent (TIAC), que operará bajo la Cámara de Comercio e Industria del país. Mientras tanto, a fines de enero de 2019, durante una conferencia internacional sobre arbitraje, el ministro de Servicios Financieros, Comercio e Industria e Inmigración de Las Bahamas, Brent Symonette, reiteró el compromiso de esta nación caribeña de convertirse en un centro de arbitraje internacional. Por otro lado, a finales de enero los gobiernos de Singapur y la República Popular de China acordaron “establecer un panel internacional de mediadores, para manejar mejor las disputas que puedan surgir de proyectos bajo la Belt & Road Initiative de miles de millones de dólares”.

Asimismo, otros Estados en desarrollo podrían establecer sus propios centros de arbitraje en un futuro próximo. Por ejemplo, un artículo de opinión del 12 de febrero publicado en Africa.com, titulado “Africa: Mining the value of alternative dispute resolution“, argumenta que:

“El continente africano se está convirtiendo en un centro de arbitraje comercial internacional, con Sudáfrica, así como con Ruanda y Mauricio a la cabeza. No solo el continente está adquiriendo experiencia en arbitrajes internacionales; desde la perspectiva de los costos, las tarifas de abogados y el costo general del arbitraje son mucho más razonables en comparación con otras sedes de países como Londres o París.”

Pronto podremos agregar aún más naciones a la creciente lista de centros de arbitraje internacional, muchos de los cuales pueden estar asentados ​​en África.

…Tendrán que luchar contra otros centros

Por todo ello, es importante destacar que el arbitraje comercial constituye una industria, y existen muchos otros centros de arbitraje en todo el mundo. Los centros de arbitraje más conocidos incluyen la Cámara de Comercio Internacional (CCI), con sede en Francia; el Centro Internacional para la Solución de Controversias relativas Inversiones (CIADI), cuyos procedimientos generalmente tienen lugar en Washington DC; El Instituto de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo (SCC); y el Centro Internacional de Arbitraje de Hong Kong (HKIAC).

Cualquier nuevo jugador tendrá que competir por clientes con entidades de arbitraje más establecidas y de buena reputación.

La seguridad en las nuevas sedes potenciales

La lista mencionada demuestra que los centros de arbitraje comercial están de moda en este momento. Un centro de arbitraje exitoso puede ayudar a que la imagen de un país crezca en el ámbito internacional, sin mencionar la protección de sus intereses comerciales. Además, los centros de arbitraje son ideales para las economías locales porque implican un mayor uso de aeropuertos, hoteles y otras instalaciones, ya que los árbitros y clientes se trasladan a dichos centros para seguir sus casos.

Parte del desafío para que cualquier nuevo centro de arbitraje tenga éxito es que debe parecer atractivo para los clientes potenciales, por lo tanto, los gobiernos locales tienen que “vender” la imagen de su nación. Por ejemplo, la mencionada ministra de las Bahamas, Symonette, argumentó por qué las Bahamas serían una excelente ubicación para un centro de arbitraje:

“Nuestra accesibilidad por transporte aéreo a los grandes continentes; nuestra infraestructura a través de hoteles y centros de convenciones; nuestra tecnología avanzada; un compromiso de larga duración con el Estado de Derecho; Gobierno estable y poder judicial capacitado y no olvidemos un cuadro experimentado y cualificado de abogados profesionales, economistas, fideicomisos o especialistas en seguros, por nombrar algunos. Atributos no deben tomarse a la ligera, ya que otorgan a las Bahamas una ventaja competitiva sobre muchos competidores.”

Hay razones para que estos gobiernos confíen en su posible éxito, ya que algunos centros de arbitraje en las regiones en desarrollo lo están haciendo bastante bien. Por ejemplo, el Centro de Arbitraje Internacional de Kigali es un caso de éxito en África. Según el diario ruandés The New Times, a principios de 2019 el centro registró su procedimiento número 100.

De manera similar, Kazajstán tiene grandes esperanzas puestas en el AIFC, que es un conglomerado de diferentes entidades financieras, destinadas a atraer inversionistas globales al este Estado. Además del Centro de Arbitraje mencionado anteriormente, el AIFC incluye el Astana International Exchange; el Tribunal AIFC, que “proporciona un sistema judicial de derecho común por primera vez en Eurasia”; y otras agencias administrativas.

Análisis

Si bien se puede considerar a Kigali como un caso de éxito, seríamos negligentes si no mencionáramos algunos de los desafíos que enfrentarán los nuevos centros de arbitraje internacional cuando intenten hacerse un nombre.

Un desafío obvio es convencer a los profesionales legales de que deberían, a su vez, convencer a sus clientes de utilizar un nuevo centro de arbitraje en lugar de una institución más conocida, como la CCI. Nadie quiere ser el “conejillo de indias” de un nuevo centro de arbitraje.

Un aspecto positivo del IAC del AIFC es que es su propia entidad, independiente del sistema judicial de Kazajstán y de otras agencias gubernamentales. Esto, combinado con su ejército de árbitros, alentará a los clientes a recurrir a él debido a su imparcialidad. En el lado opuesto, el TIAC, por ejemplo, operará bajo la Cámara de Comercio e Industria de Uzbekistán, lo que significa que los clientes potenciales pueden percibir que está inherentemente sesgado a favor del Gobierno uzbeko. La percepción de imparcialidad de los árbitros y del sistema en su conjunto es un pilar crítico necesario para que cualquier centro de arbitraje florezca.

Un tema adicional a tener en cuenta es el efecto que estas nuevas entidades tendrán en el arbitraje internacional en su conjunto. ¿Cómo afectarán estos nuevos centros al arbitraje comercial como lo conocemos? ¿Cómo afectará el aumento de “oferta” a la “demanda”? Los análisis futuros sobre el arbitraje comercial deberían prestar atención a esta situación.

El futuro del arbitraje: tecnología y criptomonedas

La Corte de Arbitraje Internacional de Shenzhen en China ha dictaminado que “bitcoin no es una moneda legal”, pero que “no impide que sea protegido por la ley como una propiedad”. De hecho, varios de los hoteles principales en China aceptan criptomonedas, por ejemplo el Hotel Ethereum, que ofrece descuentos a aquellos que pagan sus facturas utilizando la criptomoneda Ether.

Esta decisión demuestra claramente que la regulación estatal debe ser una prioridad y, afortunadamente, varios gobiernos han redactado proyectos de ley para regular las criptomonedas. Por ejemplo, el Gobierno de la India ha anunciado que se encuentra en las etapas finales de un proyecto de ley sobre regulación de criptografía. Mientras tanto, el Gobierno de Kiev anunció su intención de legalizar las criptomonedas y redactar los reglamentos pertinentes, una iniciativa liderada por el Ministerio de Economía. En cuanto a la Federación de Rusia, ya ha promulgado proyectos de ley sobre este asunto y, según los informes, al menos 51 cajeros automáticos de criptomoneda operan de acuerdo con las regulaciones vigentes en Rusia.

Sin embargo, los proyectos de ley y los reglamentos no son suficientes para garantizar completamente la protección de los derechos de propiedad. Para ello es necesario un mecanismo relevante de solución de controversias. Esta es la razón por la que la Unión de Industriales Rusos ha lanzado un órgano de arbitraje para crypto disputas (Arbitration Body for Crypto Disputes). Del mismo modo, el mencionado TIAC de Uzbekistán será una plataforma para resolver desacuerdos sobre inversiones, propiedad intelectual y, curiosamente, tecnologías relacionadas con criptografía.

Resolver los conflictos fruto del uso de criptomonedas no solo requiere árbitros y leyes, sino también un conocimiento técnico de la existencia de la moneda virtual, como Bitcoin, cuánto vale y cómo puede rastrearse.

A diferencia de la jurisdicción ordinaria, en la que las partes no pueden seleccionar un juez de su preferencia, el arbitraje es un mecanismo alternativo de solución de controversias que les permite nombrar a un árbitro especialista en el tema de la disputa. Como Redfern y Hunter sugirieron correctamente, “es, sobre todo, la calidad del tribunal arbitral lo que hace o rompe el proceso” (Ley y práctica del arbitraje comercial internacional, 4ª edición, 2004). La designación del tribunal es crítica en el arbitraje. Para ser representadas de la manera más profesional y eficiente posible, las partes deben asegurarse de que su caso sea escuchado por árbitros altamente especializados. Además, dado que no es necesario estar representado por abogados, las partes pueden estar representadas por ellos mismos o por especialistas en tecnología financiera.

Si bien este análisis se ha centrado en los nuevos centros de arbitraje en los países en desarrollo, el aumento de las criptomonedas también tendrá un efecto en la forma en que se lleva a cabo el arbitraje. Por lo tanto, los Gobiernos, las partes, así como los centros de arbitraje actuales y futuros deben pensar en cómo las criptomonedas afectarán a los futuros contratos.

Conclusión final

Naciones como Kazajstán, Bahamas, Qatar y Uzbekistán están en proceso de establecer sus propios centros de arbitraje internacional, o los han creado recientemente. Esta es una estrategia interesante ya que estos países buscan un mayor reconocimiento internacional y otros beneficios que se derivan de tener un centro de arbitraje respetado dentro de su territorio; el centro de Kigali es un ejemplo de centro de arbitraje exitoso en una nación en desarrollo. Sin embargo, la industria del arbitraje está bien establecida a estas alturas, y estas nuevas entidades tendrán que competir con la CCI o el CIADI.

El arbitraje comercial es una industria en evolución, será interesante monitorear cómo los nuevos centros y el aumento de las criptomonedas lo afectan a corto y a largo plazo.

*Sobre los autores: Wilder Alejandro Sanchez es un analista con sede en Washington DC especializado en temas de seguridad geopolítica, militar y cibernética. Lucia Scripcari es una estudiante moldava que está terminando su Licenciatura en Derecho en la Universidad Sehir de Estambul (Turquía).

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