Damián Vallejo es abogado habilitado al ejercicio en España y Nueva York. Counsel de la boutique de resolución de disputas Dunning, Rievman & Davies LLP en Nueva York. Su práctica se centra en la resolución de conflictos domésticos e internacionales, dirimidos principalmente mediante arbitrajes comerciales y de inversión.

El pasado 19 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Sexto Circuito emitió una decisión que, muy probablemente, tenga un gran impacto en el ejercicio de acciones legales de discovery en cortes federales estadounidenses en apoyo de arbitrajes internacionales.

La decisión en concreto, Abdul Latif Jameel Transportation Company Ltd. v. FedEx Corporation, 2019 (“ALJTC v. FedExI”), establece que la sección 1782 del título 28 U.S.C. (United States Code on the Judiciary and Judicial Procedure) es de aplicación a arbitrajes internacionales ante tribunales privados. Hasta la fecha, la jurisprudencia interpretaba que dicha acción de apoyo al arbitraje era únicamente de aplicación para disputas ante tribunales estatales o cuasi estatales. Dicha jurisprudencia entendía que el concepto de “tribunal extranjero o internacional” hacía referencia a tribunales arbitrales gubernamentales y tribunales judiciales convencionales.

En ALJTC v. FedEx, la Corte del Distrito (primera instancia del proceso judicial) denegó la aplicación de la sección 1782. La Corte del Distrito argumentó dicho rechazo en el hecho de que el arbitraje previsto en el contrato, el cuál remitía a las partes a someter su disputa ante el Centro Financiero Internacional de Dubai-Corte de Londres de Arbitraje Internacional (DIFC-LCIA), implicaba someter la disputa a un tribunal privado, quedando por ello excluida del concepto de “tribunal extranjero o internacional”.

Realizando un extenso análisis del concepto de “tribunal”, el Tribunal de Apelaciones, tras analizar el texto legal, el significado del mismo considerando las definiciones comunes, la utilización usual del término, así como el contexto legal e histórico de la Sección 1782(a), concluye que dicho precepto permite el uso del discovery en arbitrajes comerciales privados. Cabe mencionar que tal conclusión es contraria a las adoptadas por otros Circuitos, por lo que también se abre la puerta a potenciales recursos frente al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que todavía no se ha pronunciado en este sentido sobre el concepto de “tribunal”.

La sección 1782 permite a litigantes extranjeros acceder al proceso de discovery estadounidense. Dicho proceso implica que los tribunales federales pueden requerir a un individuo o entidad residentes en Estados Unidos a prestar testimonio o a producir documentos, con la intención de que los mismos sean utilizados en procesos judiciales o arbitrajes internacionales.

Esta acción puede convertirse en una herramienta de gran utilidad en aquellos supuestos en los que la disputa deba dirimirse ante tribunales judiciales o arbitrales establecidos bajo sistemas legales civiles. En dichos sistemas legales, el alcance del ejercicio probatorio suele ser bastante más limitado que aquél permitido ante sistemas de common law, en particular el estadounidense.

el discovery puede resultar imprescindible a efectos de determinar la viabilidad de una disputa legal, permitiendo también la disminución de costes futuros

En ocasiones, dicha herramienta puede resultar imprescindible a efectos de determinar la viabilidad de una disputa legal, permitiendo también la disminución de costes futuros, ya sea por el enfoque más ajustado que adopte la disputa o por la posibilidad real de llegar a un acuerdo tras la obtención de las pruebas necesarias mediante el discovery. El alcance de los posibles medios probatorios que pueden obtenerse a través de dicha acción es sustancial:

  • requerimientos de producción de documentos,
  • acceso a información almacenada electrónicamente en bases de datos,
  • declaraciones (depositions) de directores, directivos y empleados,
  • requerimientos de admisión de ciertos hechos e interrogatorios, entre otros.

En conjunto, se abre la puerta a la obtención de muchos de los medios probatorios previstos bajo la legislación federal estadounidense.

Si bien ALJTC v. FedEx abre la puerta del discovery en apoyo de arbitrajes internacionales, hay que aclarar que la obtención del mismo queda supeditada al cumplimiento de los cuatro factores discrecionales que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos estableció en Intel Corporation v. Advanced Micro Devices, Inc., 542 U.S. 241 (2004). Es decir,

  1. si la persona frente a la que se solicita el discovery es parte en el procedimiento extranjero,
  2. existencia de reciprocidad con la jurisdicción dónde se lleve a cabo el procedimiento extranjero,
  3. si la parte requirente está intentando esquivar restricciones extranjeras al proceso de discovery, y
  4. si el requerimiento de discovery es excesivamente intrusivo o gravoso para la contraparte.

Aquellas partes que no quieran verse sometidas a un proceso de discovery en Estados Unidos deberán considerar la posibilidad de añadir expresamente dicha exclusión en los contratos

Desde otro punto de vista, es necesario tener en cuenta la decisión de ALJTC v. FedEx en la redacción de convenios arbitrales. Aquellas partes que no quieran verse sometidas a un proceso de discovery en Estados Unidos deberán considerar la posibilidad de añadir expresamente dicha exclusión en los contratos. Como toda acción legal, su ejercicio debe ir precedido de un análisis del coste-beneficio, así como de sus posibles consecuencias.

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